41 y continuamos Cada año escribo para mi cumpleaños. Cada año agradezco poder darle una nueva vuelta al sol, y éste no podía ser el año que dejaría de hacerlo, así que ¡Gracias! Comenzaré por el principio, mi familia primaria: A Dios, porque es Padre y Madre, y convivir con él es bien padre, o en mis palabras “a toda madre”; Mayra por ser compañera de camino, y aunque la cago una y otra vez, ella sigue caminando conmigo, y me enseña a tener fe; a mis hijos, por ser los mejores maestros espirituales que he tenido en mi vida; a chubaka (mi perro), por enseñarme lo que es el amor incondicional. A mi familia secundaria: Mi madre (Q.E.P.D.) porque me enseñó a tener alas, y a usarlas siempre; mi padre, que siempre ha sido un ejemplo de buen corazón y ser humano; mi hermana Lydia porque sé que siempre puedo contar con ella; mi hermana Itzel porque he aprendido a amarla a pesar de no estar tan cerca como yo quisiera; a mi hermano Emanuel, porque a pesar de no conocerlo co...
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Por qué empezar no exige día, sino ganas
Hola amados y amadas, escribo hasta ahora porque cierto personaje del cuál no quiero acordarme me dijo: “Te debes a tus lectores, y, como cada año, debes poner el 31 de diciembre o el 1 de enero tu carta para comenzar el año”. Cabe aclarar que esto me encabronó mucho, pues “yo no me debo a nadie ni a nada”, yo soy yo y punto. Sé que se puede escuchar muy soberbio, pero no hay nada peor que la idea de “gracias a los demás yo me hice”, es decir, todos los que están a mi alrededor se hicieron por mí, eso es peor, posiblemente inspiro a otros y otras, pero ellos deciden ser quienes son por ellos, y no por mí, (aunque algunos no les guste). Escribo porque que me encanta hacer y soy aprendiz de eso, lo hago para expresarme, para llorar, reír, inventar historias, cuentos, poesías, porque soy subversivo y porque mi madre me enseñó que puedo hacer lo que me de mi chingada gana siempre y cuando me haga responsable de eso. Sí, lo sé, soy grosero, pero qué quieren, me encanta s...
Seguir volando En el tiempo de vida que tengo, que no son más que diez años, porque sí, en realidad antes sobrevivía, tenía treinta años queriendo vivir, aprendiendo cosas, métodos, formas, costumbres, buenos modales, el bien y el mal, ir a la iglesia, tenerle temor a Dios, leyendo la biblia, sabiendo todo lo referente a Dios, las buenas costumbres, el “buenos días”, “puedo pasar”, “gracias”, “salud”, “con permiso” y muchas otras estupideces que nos enseñan para tener “buena educación”, que al fin de cuentas es simplemente por contrato social, hipocresía o domesticación cultural. Fue a la edad de treinta años que viví un shock fortísimo dentro de mi vida, y tuve que enfrentar una realidad que casi me destruye, deje la iglesia, el cristianismo, la lectura de la Biblia, como decían algunos zoquetines “deje la cobertura de Dios”, ¡cómo si eso fuera posible! En el peregrinar conocí a tipos como Buda y Krisna (que en realidad ya conocía, pero los veía con los ojos cerra...
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